CINISMO A BORDO
El capitán del Costa Concordia no abandonó al barco y a sus
pasajeros: es que se cayó “accidentalmente” en uno de los botes
salvavidas. La excusa sólo la supera Alberto Fabra, presidente de la
quebrada Generalitat Valenciana: “El PSOE es el culpable de nuestro
desfase presupuestario”. Ambos naufragios tienen algo más que el
Mediterráneo en común: el fasto, los trajes de gala y, sobre todo, la
irresponsabilidad de quienes llevaban el timón. El PP gobierna en
Valencia desde hace más de 16 años pero al parecer fue Zapatero, en su
inmensa maldad, quien apuntó con una pistola en la cabeza de los Fabra,
los Zaplana y los Camps para obligarles a construir un ruinoso parque
temático, un circuito de Fórmula 1, un faraónico estudio de cine o un
aeropuerto peatonal.
Aunque lo que más sorprende de este cinismo es su atrevimiento; la
confianza en uno mismo que otorga la impunidad. Es el mismo descaro que
transmite Cristóbal Montoro cuando anuncia que el endeudamiento excesivo
será un delito. Supongo que de esta reforma del Código Penal se ocupará
el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, el exalcalde de la
arruinada Madrid. Si además hacen caso al presidente extremeño, José
Antonio Monago, y el nuevo delito se persigue “con efectos
retroactivos”, habría que mandar a una pareja de la Guardia Civil al
Ministerio de Justicia para que detengan a Gallardón un segundo después
de que firme la nueva ley. La hipótesis es tan absurda como la propia
propuesta de Montoro, el nuevo profesor Barea de las ocurrencias del PP.
Antes de reformar el Código Penal, ¿qué tal si cumplen con ese código
ético que nos prometió Rajoy, tres años atrás? ¿Dice algo de no tomar el
pelo al elector?. escolar.net

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