DESMONTANDO UN PREMIO
El Jueves 5 se entregaron los Premios de Arquitectura, a la obra construida en la provincia de Huelva, organizados por el Colegio de Arquitectos de esta provincia, presidiendo el acto el Alcalde de la ciudad, el Delegado de Justicia, el jefe de servicio de la Delegación de Cultura y el Decano del COAH, lamentando no poder transmitir a mis sufridos lectores las claves de los mensajes de los oradores, que a buen seguro serían para nosotros como un faro, que nos dirija a buen puerto en estos tiempos de niebla espesa y zozobra intelectual. No voy , pues, a escribir de palabras no escuchadas. No voy a escribir del ambiente poco apropiado para la entraga de un premio, el acto mas importante que celebra el Colegio desde hace 20 años, siendo ya normal un cierto aire de velatorio. No voy a escribir del agravio comparativo con otros actos menos trascendentales pero con invitados Vip. No voy a escribir de la escueta simpatía que la Junta de Gobierno. y los que dan órdenes a la Junta de Gobierno, se gastan con los que presumen que no son de su butre, incluidos los premiados. Hoy me quiero centrar en el Premio en sí, me refiero al Objeto que se entrega a los premiados.
- Para la edición primera Tomás Curbelo diseñó una placa rectangular, sobre el dibujo de la famosa A de Pepe Caballero, alojándose en una caja de madera que reproducía una cola de milano, que había ejecutado con maestría un viejo carpintero asentado en la barriada de las Colonias. El ganador tenía placa, caja y 500.000 pesetas. Los accesit, placa, caja y 100.00 pesetas.
- Las ediciones de la segunda a la quince mantuvieron el diseño de la placa y la cajita de madera fué redefinida por el que escribe , ejecutándolas magistralmente José Luis Villadeamigo, un aparejador con alma de carpintero, convirtiéndose en un icono preciado por nuestra pequeña sociedad de arquitectos, que a menudo las ubican en posiciones privilegiados de sus casas o estudios. No he conocido un poseedor de algún premio o accesit que no sintiera gran honor por poseer una de estas cajitas de madera. El importe en metálico seguía siendo el mismo, tanto en pesetas como en euros, llegando a ser el Premio mejor dotado económicamente en España.
- En el año 2009 alguna mente, sin duda movida por deseos nobles de cambios, decide convocar un concurso para reescibir los premios de arquitectura, siendo este el resultado:
1. El objeto ganador es una placa diseñada por Castro Crespo. Se trata de un Objeto como para colocar en una pared, donde se incrusta una versión de la antigua placa de la A, parece que igualmente en oro, sobre un tema central de naturaleza. El Tamaño y el peso son sensiblemente mayores que las versiones que la preceden.
2. No lleva envoltorio, pudiéndose transportar comodamente en una bolsa del Mercadona.
3. Ha desaparecido el premio económico. Ese con el que los ganadores solían invitar a copas a los colegas que asistían a la ceremonia. La crisis puede ser un motivo, pero el dinero invertido en el concurso para el Objeto, los premios dados a su vez a los ganadores y la fabricación de dicho Objeto, lo mismo daban para seguir manteniendo la parte económico por varias ediciones mas. En todo caso cada uno establece sus prioridades, y muchos hubieran preferido invertir en los compañeros antes que la pasta que pagamos por traer de Chicago y exponer a Santana, sin duda un acto digno de un nuevo rico.
4. Se cambia para mejorar o para ahorrar, pero si no se dan en el resultado final ninguno de estos fines perseguidos, es que la mente pensante puede que esté habituado a gestionar con soltura las partidas de bordillos de granito, pero que en esto de la gestión de material sensible toca de oido.
5. No dudo de la buena voluntad de la Junta de Gobierno, ni del habitual buen hacer de Juan Carlos Castro, pero la visión del Objeto no hacía mas que recordarme la forma, la textura y la elegancia de la cajita de madera. A mi y a los presentes consultados.
Y Mariluz sin aparecer